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Bogotá ha avanzado en la mitigación del riesgo

Publicado el Viernes, 26 Mayo 2017, en Noticias

El Decreto 1807 del 2014 incorporó la gestión del riesgo en la revisión de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), tras lo cual ciudades como Bogotá han avanzado en la mitigación del riesgo y el conocimiento de las amenazas.

Inundaciones en Bogotá. Foto Defensa Civil

 

 

Los profesores Fernando Montenegro y César Ruiz de la Universidad Nacional de Colombia coincidieron en que las ciudades son un proceso constante de aprendizaje y en ese sentido Bogotá ha avanzado en los conocimientos sobre la mitigación del riesgo, a propósito de las inundaciones que se registraron durante la primera temporada de lluvias del 2017, en la capital de país.

Según el Profesor Montenegro, Bogotá pasó de registrar inundaciones en las que el agua cubría el 70% de la Sabana a afectaciones en 11 barrios de 8 localidades. “Hemos venido aprendiendo y hemos empezado a tener la tecnología para poder resolver estos problemas de inundaciones”, dijo el Arquitecto.

Al respecto recordó la temporada de lluvia del 2010-2011, una de las más fuertes en la historia de Colombia, cuando se inundó toda la cuenca del río Tunjuelo y del río Bogotá. “Actualmente, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá ha hecho una cantidad de obras que impidió que tragedias como esta se volviesen a repetir. El problema que todavía tenemos es que la desembocadura del río Tunjuelo sobre el río Bogotá se da en lo que uno llamaría el sifón de la Sabana, que es el punto más bajo”, explicó.

Por lo anterior, el Profesor Montenegro insistió en que la capital del país ha pasado de unos procesos de inundación muy generalizada a inundaciones mucho más leves. “Todavía tenemos dificultades, pero siento que los hemos empezado a resolver inteligentemente”, expresó.

“El problema está en la capacidad tecnológica que tiene el país para resolver fenómenos naturales y ahí también se encuentra el problema del ordenamiento. La pregunta es ¿hasta dónde logramos a través de este solucionar estas problemáticas de crecimiento de la ciudad de forma integral para que esto no nos pase?”, manifestó el Arquitecto.

En el programa de Observatorio de Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos también participó el Profesor César Ruiz quien coincidió plenamente con lo dicho por el Profesor Fernando Montenegro y agregó que el ordenamiento territorial empieza a ser determinante para mitigar este tipo de fenómenos.

Además, dijo que solo a partir del Decreto 1807 del 2014 se empezó a incorporar la gestión del riesgo en la revisión de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), “es decir, primero hicimos los POT y 14 años después empezamos a incorporar acciones de gestión del riesgo”, señaló.

Sin embargo, reconoció que en los últimos años Bogotá ha tenido un avance muy importante, comparada con el resto del país, sobre la gestión del riesgo, ya que este Decreto permite reconocer tres amenazas distintas a las del riesgo sísmico, que son las amenazas por movimientos en masa (remoción de masa), inundaciones (ya sea por cuerpos de agua o lluvias) y por avenidas torrenciales.

 

Sistemas de drenajes antiguos

Una de las razones por las que Bogotá sigue presentando inundaciones tiene que ver con el sistema de drenajes o alcantarillados    que, según el Profesor Montenegro, es antiguo, “especialmente el área central de la ciudad, donde tenemos alcantarillados combinados por donde van las aguas negras y lluvias al mismo drenaje”, explicó.

Esta ha sido un problema que la ciudad no ha podido superar porque es difícil de hacer; se trata de cambiar el espacio público de la ciudad más consolidada del país. Por esto, el Arquitecto afirmó que es importante que la ciudadanía reconozca que el lugar donde fue construida Bogotá es un terreno inundable: la Sabana de Bogotá.

“Tenemos que aprender que vamos a tener calles encharcadas en algunas partes del año. Parte de la noción ambiental que tenemos que entender es que vivimos en un mundo dinámico en el que estas cosas pasan y tenemos que tomar las prevenciones para que el impacto sea lo menos posible, lo que llamamos la mitigación del riesgo”, sostuvo.

 

El Deprimido de la 94, una obra inconclusa

Una de las emergencias que más escandalizó a la ciudadanía fue la inundación del recién inaugurado Deprimido de la Calle 94 (norte de Bogotá); una obra que costó cuatro veces más de lo presupuestado y que tardó más de 8 años por ser inaugurada. 

Sobre esto, el profesor Montenegro aseguró que desde los estudios previos ya se había anunciado que construir un deprimido tenía una dificultad desde el punto de vista de la inundación. “Estaba anunciado antes de hacer los estudios definitivos en los procesos de licitación y antes de la construcción”, dijo.

Para el Arquitecto, esta obra no se terminó correctamente “pero esta Administración, que pudo haber sido cualquiera, tomó la decisión de abrirla sin tener la garantía de tener todo terminado porque la ciudad lo necesitaba por la afluencia de tráfico en esta zona de Bogotá”.

 

Los retos de Bogotá

Aunque los profesores resaltaron el avance de la capital de país, también reconocieron que a la ciudad le quedan varios retos por enfrentar, entre ellos empezar a incorporar en la planificación y la gestión las nuevas tecnologías, con capacidad técnica, financiera e inclusive política.

Otro de los retos técnico políticos de la gestión de una ciudad como Bogotá es simultáneamente administrarla y planificarla y por esto, la actual Administración tiene la responsabilidad de materializar una ciudad que sea capaz de mitigar los riesgos y adaptarse al cambio climático.

"Hemos aprendido, pero hay que decir que en la siguiente temporada de lluvias del año seguiremos sumando víctimas y afectaciones, pero esperamos que sea mucho menor”, finalizó el profesor César Ruiz.

  • Escrito por: Paola Medellín

    • Etiquetas: AGU, OGU2016
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