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Criterios de integralidad y corrupción, grandes falencias del ordenamiento del territorio

Publicado el Martes, 06 Junio 2017, en Noticias

Se debe asumir que la planeación tiene que incorporar criterios de integralidad de los territorios para evitar tragedias ambientales.

Valle de Aburrá. Foto Corantioquia

 

Recientemente, el debate sobre la planificación del suelo como instrumento para prevenir los desastres ambientales ha tomado fuerza, llevando esto a evaluar la responsabilidad del Estado en el ordenamiento del territorio bajo criterios técnicos que limiten el crecimiento urbano hacia zonas de alto riesgo.

En este sentido, la profesora Esthela Irene Sotelo, Licenciada en Política y Gestión Social, Maestra en Estudios Urbanos y Doctora en Estudios Urbanos y Ambientales de México, resalta la importancia de incorporar los criterios de cuenca hidrológica en los instrumentos de planificación y ordenamiento de los territorios. 

“Básicamente partir o incorporar criterios de cuenca a los ordenamientos o a la planificación del territorio tiene que ver con considerar las interrelaciones que existen al interior de nuestros territorios cuenca arriba y cuenca abajo, es decir, planear con una visión de interconexiones sabiendo que lo que se estimule en las partes altas sin duda va a tener un efecto en las partes bajas, con esto me refiero a que si nosotros incentivamos el crecimiento de poblaciones que están alojadas en zonas de cabecera, es decir en una cuenca hidrológica, uno puede definir funciones en relación a las zonas altimétricas”, argumenta.

Y en este sentido, teniendo en cuenta que “se considera que las partes más altas de las cuencas, son zonas de cabecera o captación de agua, las zonas medias son de transporte por donde el agua corre y finalmente las zonas de misión o descarga es la parte más baja de la cuenca en donde el agua se almacena o de alguna manera sale, ya sea el mar o a algún cuerpo de agua subterráneo” como lo explica la Profesora, se hace indispensable analizar el territorio en su totalidad para prevenir deslizamientos e inundaciones.

Pues en palabras de la Maestra Sotelo “si uno estimula el poblamiento en las zonas más altas ello va a implicar en primer lugar, que se va a disminuir la superficie con cobertura vegetal que tiene la función de captar agua y en segundo lugar, que al estimular la pérdida de cobertura vegetal tenemos menos posibilidades de retener el suelo, específicamente el sustrato exterior de la corteza terrestre que está encargado de soportar la vida vegetal. Cuando esta vegetación ya no existe el suelo es más fácil de ser removido por el viento o la lluvia y esto va a generar proceso de erosión y de deslave”, afirmó la Docente.

Adicionalmente, comentó que “cuando se deslava la tierra, esta va a llegar al punto más bajo de la cuenca que es la zona de misión y esto nos va a ocasionar dos problemas; en primer lugar, puede generar asolvamientos en las presas y cuerpos de agua y esto disminuye la vida útil de los reservorios de agua superficial y en segundo lugar, aumenta el riesgo de inundaciones”.

De acuerdo a lo anterior, esto implica no solo la inclusión de criterios hidrológicos, sino también la consideración de diferentes variables, tales como: la construcción de vivienda, la elevación del terreno, la cobertura vegetal, la estimulación del cambio del uso del suelo. Puesto que “si no consideramos todos estos criterios que están incorporados en otras dimensiones, lo único que estamos haciendo es manipular la variable física y evidentemente los territorios no son planos, sino que son separados y en este sentido cada parte de esta separación cumple una función”, indicó la Licenciada.

Dicho esto, según la Profesora Sotelo “partir de criterios eco-hidrológicos en la planificación de los territorios, entre otros, no solo es productivo, sino que además favorece la provisión de los servicios eco-sistémicos de nuestras cuencas y de alguna manera favorece el desarrollo urbano”.

Este se ve inmerso en las frecuentes dinámicas de corrupción, que a criterio de la Docente, es otro de los factores que hay que reconocer en el enorme espacio que se abre en la planificación y en los centros de poblamiento. Ya que, “una forma de desarrollar vivienda en lugares poco aptos, es que el suelo se invade y después de que sucede esto, se construye vivienda irregular, en barrancas, laderas o pie de monte y eso después se regulariza” y en este sentido, según lo afirma “los Gobiernos locales toleran y son cómplices con la construcción de vivienda en zonas poco aptas que de entrada, se saben que representan un riesgo para las personas”. 

  • Escrito por: Daniela García, coordinadora del Observatorio de Gobierno Urbano

     

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