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La Reserva Van Der Hammen, pieza clave en el ordenamiento ambiental de la sabana de Bogotá

Publicado el Lunes, 10 Abril 2017, en Noticias y Eventos

Sergio Gaviria Melo de la Corporación Geopatrimonio, Profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia y Ex-Subdirector Científico CAR, compartió con el Observatorio de Gobierno Urbano su percepción respecto a la Reserva Van Der Hammen

Foto: Twitter @RTvanderHammen

La Reserva Thomas van der Hammen, adoptada en el POT distrital desde el año 2000 después de arduas e intensas discusiones entre la CAR y la Alcaldía, forma parte integral de la Estructura Ecológica Principal de la Sabana de Bogotá. Actúa además como una talanquera ambiental que ha limitado la expansión de la ciudad sobre el territorio, impidiendo la conurbación con los municipios vecinos.

Sin embargo, el interés de inversionistas para hacer grandes negocios de construcción, ha propiciado el desbordamiento de la ciudad sobre la región. La concentración de un 25% de la población colombiana en este altiplano pareciera no ser suficiente caos. En contravía con las tendencias de ordenamiento del país en esta nueva era de paz, se incentiva el crecimiento urbano en la zona rural de Bogotá, sobre suelos que fueron declarados de alta calidad para usos agrícolas y de conservación de aguas (Universidad Nacional – CAR, 2011)1 .

La política de vivienda que impulsa el Gobierno Nacional para el país, ha generado paradójicamente un tremendo desorden en la región de Bogotá. El apetito de los constructores, unido a la acción desordenada de autoridades distritales, municipales y departamentales, con el visto bueno de la CAR que otorga el aval ambiental a la expansión urbana en los POT municipales, propicia un colapso ambiental y social de enormes proporciones.

En 14 municipios de la sabana, un estudio detallado de suelos realizado por el IGAC y financiado por el Ministerio de Vivienda, la Gobernación de Cundinamarca y la CAR (2012)2 , determinó que alrededor de 16.000 hectáreas clasificadas como Clase 2 y 3 (alta calidad agrológica), pasaran a Clase 4 o superiores (menor calidad agrológica), lo que permitiría su utilización con fines diferentes al agropecuario (Decreto 3600/2007).

Como consecuencia de esta tendencia urbanística, el río Bogotá y los afluentes aguas arriba del paso por la ciudad, se han contaminado con vertimientos domésticos e industriales. Las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) no existen o no cumplen con el objetivo de limpiar las aguas servidas de los municipios. Día a día el río Bogotá está cada vez más deteriorado, en contravía con la sentencia del Consejo de Estado que obliga a su descontaminación.

La planta de potabilización de Tibitoc en Zipaquirá que suministra a través de la conducción de la Empresa de Acueducto de Bogotá el 25% del agua de la ciudad y el total del agua potable de varios municipios del norte de la capital, toma el agua del río cada vez más contaminado, a tal punto que no se puede tratar durante largos intervalos de tiempo. En el corto plazo, la región puede quedar sometida a desabastecimiento por déficit de agua potable.

Por si lo anterior no fuera poco, nuevamente después de 17 años, la política anacrónica del alcalde Peñalosa que insiste en extender Bogotá para atraer 1,5 millones de nuevos habitantes al borde norte de la ciudad, pasa por encima de los numerosos estudios interdisciplinarios que llevaron a la declaratoria de la Reserva. Intenta la Alcaldía restar credibilidad al acervo de conocimientos que nos dejó el profesor Thomas van der Hammen luego de 50 años de profundos estudios cuyos resultados hacen de Bogotá y la región uno de los lugares de la tierra con la mayor información sobre la historia climática y ambiental de nuestro planeta.

En la literatura científica internacional se cuentan por centenares los artículos del profesor van der Hammen sobre aspectos geológicos y paleoambientales del Cuaternario de Colombia y en particular sobre la historia de la vegetación y el medio ambiente en la región de Bogotá. Numerosos trabajos realizados desde 1996 hasta su muerte en 2010, publicados por el Ministerio de Ambiente, el IDEAM, la CAR, el IGAC, Ingeominas (actual Servicio Geológico Colombiano), la EAB, la Universidad Nacional de Colombia, la Academia Colombia de Ciencias, entre otros, dan cuenta de su profundo conocimiento de la región y de su generoso legado.

En base a este patrimonio científico, complementado durante los últimos años con estudios interdisciplinarios detallados de suelos, aguas e historia de la ocupación del territorio, la Reserva recibió en 2011 la declaratoria de protección y en 2014 el Plan de Manejo por parte de la CAR. Los relictos de vegetación todavía existentes que pueden ser restaurados y conectados, la calidad y el funcionamiento hídrico de sus suelos clasificados por el IGAC como Clase 2 y 3 en el 91% del área (suelos de alta calidad agrológica), ligado a la geología y al clima, hacen de este sector una pieza clave en la conservación de los últimos valores ambientales de la región sabanera de Bogotá. Contrario a lo que afirma la Administración Distrital, la Reserva es la bisagra que determina el éxito o el colapso de la adopción de la Estructura Ecológica Principal de la región adoptada por la CAR en 1998, siguiendo las orientaciones del profesor van der Hammen.

Un millón y medio de nuevos habitantes en el borde norte de Bogotá sobre la Reserva Thomas van der Hammen, más varios millones potenciales en las 16.000 hectáreas puestas a disposición para la urbanización y la industria en 14 municipios de la Sabana, es un escenario apocalíptico para la región. El medio ambiente y los recursos naturales, en especial el agua y los suelos son limitados, por lo tanto deben ser protegidos para asegurar la sostenibilidad ambiental de toda la Sabana de Bogotá y la calidad de vida de la gente actual y de las futuras generaciones.

  • 1Proyecto Corredor Borde Norte de Bogotá, Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia – Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR
    2Levantamiento detallado de suelos en las áreas planas de 14 municipios de la Sabana de Bogotá, Escala 1:10.000

    • Etiquetas: AGU
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