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Preguntas y respuesta foro desasosiego juvenil

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Noticias y eventos

Preguntas-respuestas expositores:
Foro etiología del desasosiego juvenil en los barrios de los sectores populares de las grandes ciudades

Fecha y hora: Julio 23 de 2010, de 8 am a 1.00 pm

Lugar: Archivo de Bogotá


1. Pregunta dirigida a Leadro Ramos-Hugo Buitrago

Las pandillas evidencian factores macro estructurales que nos preguntan por las maneras con que les damos forma como ciudadanos, pero ante todo como seres humanos. Planteo un cuestionamiento ético a las instituciones públicas y a instituciones  sociales como la familia, la escuela, la iglesia que son débiles  y están desarticuladas frente a los medios de comunicación que construye identidades e imaginarios de manera insistente y altamente efectiva limitan al ser humano a ser un ente obligado a la producción  y al consumo como las únicas y presuntas formas de desarrollo humano, aminorando las dimensiones que lo integran.

En cuanto a líneas de investigación ¿Cómo se está ayudando a la juventud a construir criterios para ser y actuar en sociedad? Y ¿qué tan claro tenemos lo que hacen los medios de comunicación al ser los que más influyen en la formación de nuestros niños y jóvenes? Y ¿cómo estamos considerando este factor a la hora de intervenir?


Respuesta Leandro Ramos: Debo decir en realidad que tengo las mismas preguntas, y que los responsables dentro de la administración pública deberían ofrecernos respuestas sólidas y regulares al respecto.

Respuesta Hugo Buitrago: El asunto mediático es sin duda trascendental, lo que no es tan claro es el modo de acción. Un asunto primordial estaría en poder demostrar que la gente consume productos mediáticos con contenido. La producción actual se soporta sobre la base de que la gente sólo consume programas que no implican formación ni raciocinio, lo que ha dejado sin apoyo, por lo menos en los medios privados, manifestaciones mediáticas de otro tipo.


Por otro lado, para hablar de lo audiovisual y lo regional, son de resaltar esfuerzos de canales como Canal U o Telemedellín que incluyen en sus producciones las percepciones de los jóvenes de la ciudad y procuran trascender los mensajes de entretenimiento con espacios de formación, prevención e inclusión.


Es clave fortalecer las manifestaciones juveniles a nivel mediático; estas consolidan la identidad y es en ésta donde se encuentran los criterios y valores para la toma de decisiones con respecto al propio futuro, en tal sentido cobran vigencia espacios como el Consejo Municipal de la Juventud para propiciar de ese fomento, pero también la organización de jóvenes que se decidan a plantear sus puntos de vista y buscar los recursos para hacerlo.


Retomando el asunto de los medios privados, es claro que el problema no es solo de lo que sale al aire, también es necesario tener herramientas y parámetros para leerlo. Desde esta perspectiva, contraponer el papel de las instituciones educativas en la preparación de los jóvenes para dar lectura a lo que aparece en los medios (desde las noticias hasta las telenovelas).


Vuelve a aparecer aquí la construcción de criterios por la que se indaga; el principal apoyo a esta construcción debe estar en los espacios de formación, por lo que se necesita fortalecer dichos escenarios. La actuación desde las instituciones educativas y los espacios alternos (por ejemplo de formación deportiva o artística) deben tener un norte claro en cuanto a la formación en competencias ciudadanas pero, además, herramientas que permitan esta formación.


En Medellín, para evidenciar algunos de los esfuerzos encaminados a la construcción y fortalecimiento de estos criterios, se pueden mencionar programas como el de Semilleros de participación ciudadana, las Mesas de Convivencia o las Escuelas de Competencias Ciudadana que, como parte de su accionar, contemplan espacios de formación.

 

2.  Pregunta  dirigida  a Leandro Ramos

¿Cuál es el papel que juegan las minorías étnicas (negros, indígenas, gitanos, desplazados) en las pandillas? ¿Hacen parte de las pandillas, conforman pandillas?

Respuesta: En los instrumentos de medición de pandillas en Bogotá que tuve la oportunidad de diseñar y aplicar no incluí una pregunta que permitiera identificar “minorías” entre los integrantes de las pandillas, luego no es posible para mí ofrecer una información empíricamente soportada al respecto. Ahora bien, ¿resulta una pregunta pertinente para futuras mediciones? Tal vez. Especialmente para los casos de “desplazados”, pero no encuentro mayor relevancia para el caso de minorías étnicas. Mi experiencia “etnográfica” es que no existen, más allá de un puñado, pandillas conformadas por pertenencia étnica, y que “negros”, indígenas y demás bien pueden encontrarse en pandillas con integrantes sin pertenencia étnica específica. Ésta es una gran diferencia con las pandillas norteamericanas, de hecho. En el caso de los desplazados la definición operativa sería muy difícil de obtener: ¿desplazados ellos o sus acudientes?, ¿qué límite de tiempo hacia atrás?, ¿desplazamiento forzado por razones de “conflicto armado” o económicas-personales, etc.?


3.  Pregunta  dirigida  a: Leandro Ramos

¿Cuál es la intención de caracterizar numéricamente las pandillas, su forma de operar y de organizarse? ¿No puede esto alimentar los métodos y prejuicios hacia la juventud de sectores populares y justificar estrategias represivas en vez de intervenciones sociales que den oportunidades a los jóvenes?

Respuesta: Bueno, resulta por lo menos ingenuo creer que una investigación y sus resultados, por más divulgados que sean, “alimentan” prejuicios entre la población y “justifican estrategias represivas”. Ni las percepciones ni las representaciones de la población se forjan a partir de investigaciones académicas. La población de Bogotá no deriva sus muy diversas formas de evaluar a los jóvenes y a las distintas clases de jóvenes de la lectura de libros académicos. Tampoco las autoridades, por lo menos en estos años que llevan publicados estos trabajos, han tomado en consideración los estudios sobre pandillas que he dirigido para diseñar sus “estrategias”; que en todo caso tienen poco de represivas –de serlo así no las convierte de entrada en ilegales o improcedentes, cabe aclarar.

El tipo de argumento de esta pregunta he aprendido que procede de una posición anti-intelectualista, muy común entre quienes intervienen con “poblaciones juveniles” o “vulnerables”. Una sociedad avanzada y bien educada descarta de plano censurar la búsqueda de información y conocimientos obtenidos de manera académica, con mayor razón quienes dentro de ella tienen la responsabilidad de intervenir vidas humanas (lamentablemente en nuestro contexto prácticamente no existe vigilancia sobre la intervención psicosocial, a diferencia de la intervención médica). Por el contrario, anhela su producción (medición y caracterización), con el fin de que los encargados evalúen si la forma de actuar vigente con jóvenes tiene sentido y validez, o por el contrario constituye un esquema retrógrado, sin fundamento y sin efectividad, únicamente funcional al nivel de competencias e intereses laborales de quienes lo aplican.


4. Pregunta  dirigida  a Leandro Ramos

¿Existe diferencia entre el concepto de objeto de estudio y el concepto de objeto de investigación teniendo en cuenta la relación violencia – delincuencia juvenil?

Respuesta: Realmente no. Objeto de estudio y objeto de investigación pueden tomarse casi siempre como sinónimos. Claro que en el primer caso se connota que el objeto se encuentra en sus primeras fases de conocimiento, mientras que en el segundo caso se refiere a un objeto del cual se busca precisar algo dentro de un programa ya avanzado de investigación, o corroborar teorías o hipótesis largamente aceptadas.


5. Pregunta  dirigida  a Leandro Ramos

¿Cómo pueden formularse políticas públicas o un código de menor y adolescencia cuando no se cuenta con un programa real de investigación en Colombia acerca del tema de delincuencia juvenil? ¿Cómo costear políticas públicas sin contar con la voz real del actor a ser sujeto de estas mismas?

Respuesta: Coincidimos en la primera pregunta. No obstante, creo que no siempre podemos esperar secuencialidad en la articulación investigación-formulación de políticas públicas. Es decir, se puede avanzar simultáneamente en ambas direcciones pero sin dejar de soportar la formulación en la investigación, por preliminar que ésta sea.


Aunque la formulación de políticas y programas de intervención no es mi especialidad, creo que el tema de la “voz de los sujetos” y de la “participación” se suele encontrar metodológicamente mal planteada. Si se llevan varios jóvenes al Congreso para que participen en la elaboración de una ley de juventud, ¿garantiza eso algo? El tema de representación y delegación es muy problemático con el tema de jóvenes, a lo que debe sumarse que los jóvenes, desde un punto de vista biopsicológico y social no se encuentran preparados para un reto académico, jurídico y político de tal naturaleza. Por otro lado, aparte del constantemente olvidado asunto de que los jóvenes son distintos entre sí bajo las mismas líneas que dividen a toda la sociedad, si aceptamos su asumida “unidad” como “jóvenes” se puede preguntar también por qué los “jóvenes” de ahora pueden “participar” en la formulación de políticas para otros “jóvenes” cuando ellos dejarán de serlo rápidamente.